Se había quedado dormido mientras jugaba con algunas de las crías de dragón. Se despertó dos horas después y no sabía dónde estaba Wean. Se acordó de que se había ido a darse un baño. No la quiso molestar. Llamó a su dragona favorita, Sally, y lo llevó hasta una de Las Islas Flotantes que no había estado nunca. No era muy grande, pero tenía un espeso bosque. Se adentró en él.
Tras unas horas de caminar sin rumbo exacto, encontró una cascada que caía hasta un pequeño lago.
En la orilla había una toalla. Un poco más allá estaba... ¿Wean? Si. Era ella, sin duda.
Quiso hacerle una pequeña broma.
Se escondió en la espesura mientras ella se quedaba con una fina camiseta y un pantalón muy corto.
Él tambíen se quedó en ropa interior. Esperó hasta que ella se metió poco a poco en el agua. Entonces, cuando metió la cabeza y empezó a desplazarse bajo el agua, él se metió rapidamente para ponerse justo delante de ella. Al salir a respirar vio delante de ella a Avan con su típico gesto burlón. Ella se quedó sin habla. Abrió mucho los ojos y la boca.
Le alegraba que estuviese allí, pero también quería un momento para ella. Se sentía confusa, no podía controlar sus propios sentimientos.
-¿Qué haces aquí?- preguntó casi gritando.
El puso un dedo sobre sus labios.
- Shhh... No grites.
Ella calló al instante.
Entonces se miraron a los ojos y vieron, el uno en el otro, lo mucho que se querían.
Y, antes de que Avan se diese cuenta, de la boca de Wean salió una fuente de agua que salió disparada hacia su cara. Ella empezó a reirse y nadó bien lejos de él.
-¿A que no me coges?- le preguntó en tono burlón.
-¿Qué te hace pensar que no?- dijo sonriente.
Y se impulsó hacia ella, para atraparla.
Se pasaron el resto de la tarde salpicándose, persiguiéndose, abrazándose, haciéndose cosquillas el uno al otro, nadando juntos,...
Tras perseguirse por todo el lago, Avan la acorraló entre la orilla y él mismo. Pero ella no se daba por vencida. Salió del agua y se dejó coger por él cuándo iba tras ella.
Tropezaron el uno con el otro y acabaron tumbados entre las flores.
Estaba atardeciendo y el cielo estaba repleto de dragones que volvían con sus crías para protegerla de la oscura noche que se avecinaba.
Todavía riendo, ella dijo con cariño:
-No me arrepiento de no haberte matado en el momento en que te vi.
Hubo un breve silencio.
-Y yo no me arrepiento de no haber salido corriendo- le contestó por fin.
Se miraron con dulzura. No podían seguir diciendo que no a sus propios sentimientos.
Estaba muy claro lo que iba a pasar, pero ninguno de los dos quiso pararlo.
Poco después, se estaban besando.
Y entonces se liberaron. Liberaron sus sentimientos y pensamientos. Ella puso una mano en su nuca y la otra en la espalda. Él la cogió por la cintura y la abrazó fuerte pero con cuidado.
Al volver a casa, estaban más unidos que nunca. Ellos no lo sabían, pero, de un modo u otro, lo sentían. Sentían la conexión que ese beso había creado entre ellos.
viernes, 9 de mayo de 2014
CONEXIÓN
martes, 6 de mayo de 2014
EN LA ORILLA DE UN LAGO
Pero un dia, su vida cambió para siempre.
Era un dia de sol, un dia perfecto para ir a cazar un par de conejos al bosque. Dos horas después de haber salido de casa, ya tenía tres conejos y dos ardillas. Era bueno con el arco, había que reconocerlo.
Mientras descansaba en la orilla de un lago, escuchó algo, un extraño aleteo. Miró hacia todas paretes, pero no vio nada, hasta ese mismo instante. Vio por encima de su cabeza un dragón. Un dragón escamado de color azul como la noche. Era enorme con dos grandes alas con toques de color blanco. Tenía una larga cola de su mismo color.
De prontó se dio cuenta de que pensaba beber agua, se le veía cansado.
Y sintió una ganas enormes de esconderse. Corrió detrás de una gran roca. Se escondió y observó, estaba muy impresionado con la criatura que acababa de posarse en tierra e hizo que temblara todo el terreno.
De pronto divisó algo que no había visto. Algo que volaba a lomos del dragón. Una figura. Una sombra. Parecía humana pero llevaba una gran capa negra y no se le veía la cara.
Se dio cuenta de que el animal sangraba en una de las alas.
La figura quiso curarla, pero, de pronto, dos hombres grandes y pesados se le acercaron con dos mazas cada uno, una en cada mano.
La sombra estaba indefensa, o eso le parecía a él, que no se había movido en ningún momento. El dragón agitó la cola, intentando llegar a uno de los hombres, pero este lo esquivó con un simple movimiento. El otro se encaraba a la persona oculta agitando las dos mazas, mientras el otro se le acercaba sigilosamente por detrás. El de las dos mazas le quitó la capucha bruscamente. Y apareció una joven. Parecía muy guapa. El espectador, en un intento suicida de salvarla, lanzó una flecha al hombre de detrás. Le dio de pleno en el pecho. Entonces la joven, aprovechando el movimiento de distracción, lo empujó hacia atrás y el dragón lo adentró en sus fauces de un solo mordisco.
Entonces pudo fijarse más en la chica. Por un momento se olvidó de respirar.
viernes, 2 de mayo de 2014
LA CIVILIZACIÓN RHIDU
Los Rhidu són una de las pocas regiones que se aliaron a los dragones. Pero, de eso hace más de dos mil años. Los Rhidu acostumbran a vivir en cuevas grandes, altas y amplias. Estas extrañas civilizaciones son adoradores de la Madre Naturaleza, y amigos de todos los seres vivos. Pero de uno en especial. El dragón. La mejor compañía del Rhidu era un dragón. A los quince años se adquiría un dragón.
Un dragón es de gran ayuda, pues todas las tareas de los Rhidu se basan en ir a sitios lejanos a comerciar o a recolectar. En esta situación hay que tener un transporte.
A Alia eso de los dragones le resulta realmente inecesario. No le gustan esas criaturas impredecibles.
Por suerte, la llegada de un viajero, va a cambiarle su visión de estas criaturas.
jueves, 17 de abril de 2014
MIENTRAS ESPERO
Lo sé porque los he oído hablar (y ladrar).
He oído, millones de veces a mi mamá hablando con otras personas, con mi papá, con mis iaios... La oigo hablar a todas horas del festival, quejándose (sobre todo de la matrona), llorando, riendo, enfadada, cansada,... También oigo mucho a mi papá, que está fuera, esperándome con impaciencia.
No sé demasiado, porque no he visto nunca nada, ni a nadie. Pero escucho y siento.
Siento a mi mamá que me acaricia aunque no me toque, y yo me acerco donde sus manos tocan su barriga, para sentirla cerca de mí. Siento a mi papá que también me acaricia desde fuera y me hace cosquillas. Siento como mi mami, a pesar de lo que los médicos le dicen, salta y baila con sus alumnas.
Es muy aburrido estar aquí dentro. Yo quiero salir a ver mundo, a conocer a mi familia.
Quiero que mi mami me enseñe a bailar y que mi papi me haga sus trucos de magia, que me vistan y que me limpien. Quiero jugar en el agua de la bañera o que me enseñen a nadar, quiero jugar con el perrito y quiero que, cuando ya tenga mi habitación pero tenga miedo, poder ir a su habitación y dormir entre los dos, que me abracen y me protejan.
miércoles, 16 de abril de 2014
EMILY
Eso, al menos, Emily lo tiene muy claro. Ella siempre está ausente. Y no habla. Nunca. Ahora lo ve completamente inecesario. Claro, antes no lo veia de esa manera. Antes hablaba. Y mucho.
Desde la pérdida de parte de su memoria y su familia ( a causa de un accidente de tráfico) decidió dejar de hablar.
Ahora vive en la residencia del hospital, como psicópata y la vigilan a todas horas.
Siempre va con su bata blanca y unos calcetines de lana rojos, que le vienen grandes. El pelo negro, y desigual le cae por los hombros. Está muy pálida y tiene grandes y oscuras hojeras bajo los ojos, negros como el carbón.
Tiene un psicólogo que la visita frecuentemente. Él le habla y le pregunta, a ver si tiene ganas de contestarle. Pero nunca lo consigue.
No suele hacer caso a nada de lo que le piden los de la residencia. Come cuando quiere, duerme cuando quiere, se levanta cuando quiere y siempre lo hace todo para su propio beneficio, no se siente culpable cuando le tira un vaso de agua helada a alguien sin querer, ni se molesta en pedir disculpas
Normalmente se despierta sobre las diez y media. No desayuna. Se va a dar un paseo por los jardines ( una recomendación del psicólogo), luego va al comedor para ver que hay. Si tiene hambre, coje lo que más le gusta, se lo lleva a la habitación, y se lo come allí mirando por la ventana que da a la calle.
Después se dedica a vagear por todo el hospital, hasta que los recepcionistas cierran y llaman a uno de los de la residencia y la acompaña hasta su habitación la arropa y le da las buenas noches y después se va.
Y ella se queda sola tumbada boca arriba en la habitación blanca, a oscuras, mirando el techo.
Así puede pasar horas, hasta que el sueño le vence, le cierra los ojos y duerme. Y sueña. Sueña con su vida de antes; con todos y cada una de las facciones de su padre, su madre y sus hermanos.
Cuando de pronto, recuerda algo. Una simple imagen borrosa podría salvarla de su horrible depresión.
No todos a los que queria estaban en ese coche.
martes, 1 de abril de 2014
EL CALLEJÓN: SILENCIO
Samu, fumando en la ventana, Ciara y Sarah, sus amigas, charlaban, Froome y Ali, tonteando detrás de la barra, Dallas y Darius, jugando con la música y bailando ridiculamente, otras personas, que prácticamente no conocía, y, al fondo, Vicky y Zac, su mejor amigo. Vicky, era la novia de Zac, la persona que más odiaba de toda la pandilla. Samuel la aceptó hace más de seis meses, y Zac salía con ella desde hacía un año. Zac se la presentó, pensando que le caería bien. No fue así. Siempre vestía de colores llamativos y con lentejuelas, tenía el pelo castaño y largo y todo caía liso por su espalda. Era perfecta. O al menos todos la veían así.
En cuanto entraron, Pamela fue a unirse con Dallas, que le gustaba desde hacía tiempo.
-¡Ellie!- gritó Ciara desde la otra punta del local.
Era un sitio muy desastrado. En realidad, era un antiguo restaurante que se abandonó por las ratas que, al parecer, estaban por todas partes. Ahora, estaba todo hecho un desastre, la cocina estaba llena de comida pasada y los baños embozados, la barra del bar estaba hasta arriba de vasos y botellas de cerveza, coca-cola y fanta. Las paredes necesitaban una mano de pintura y a los suelos no les vendría mal un encerado.
-¿Que pasa chicas?- pregunta Ellie en tono amigable.
-Bien, nada nuevo... supongo- dice Sarah, una chica rubia que llevaba un moño improvisado en lo alto de la cabeza.
entonces, un chico de unos diecisiete años, pero que aparentaba unos veinticinco como minimo, tira el cigarrillo que tenía en la mano, se pone de pie y dice:
-Reunión de pandilla. Hoy quiero hablar de cosas importantes.
Y entoces todos guardaron silecio.
martes, 25 de marzo de 2014
UNA GRUTA MÁGICA
Aquel día, me levanté, como de costumbre, antes del amanecer, me puse las botas de piel y el abrigo de la lana que Roger y yo esquilamos la semana anterior. Salí de la casa, tan pequeña y camuflada entre los árboles como siempre, cogí las llaves del establo y me dirigí hacia él acompañado por Luco, Sami y Doris, los tres perros pastores de Roger, pero al no tener tanto tiempo para ellos, me acompañaban a mi cuando salía a cazar o a pastar las ovejas.
Doris era una perra muy alegre y siempre estaba contenta; era de color vainilla, un sabor que echaba mucho de menos. Mi madre siempre compraba perfume de ese. Ese en el que apenas había dos gotitas y había que guardarlo para perfumarse en las ocasiones más importantes. Sami era un perro de caza, corría muy rápido y saltaba muy alto, era de tamaño medio y le gustaba bañarse en el rio. Luco, en cambio, era un perro pequeño, peludo y blanco.
Llegué al establo y saqué a todas las ovejas. Sami y yo las condujimos según la ruta de siempre: seguir el rio hasta la parte menos profunda, cruzamos y volvemos por el otro lado.
Aquella vez, había algo raro en el ambiente: las ovejas estaban nerviosas, no comían tranquilas y los perros no paraban de ladrar a la nada. Yo estaba cada vez más nervioso. Los intentaba calmar acariciándolos en el lomo y en la cabeza y les decía cosas bonitas, intentando que no se me notase demasiado la inquietud.
Seguíamos el rio sin para ni un momento como solíamos hacer. De pronto, todos los animales se pararon de golpe. se giraron hacia un gran árbol. La verdad es que yo no recordaba haberlo visto nunca allí. El tronco era realmente grande y grueso y las raíces salían de debajo de la tierra y se enredaban entre ellas. En seguida me acerqué a él para descubrir qu era mucho más grande de lo que parecía desde allí. Estaba seguro de que ni cien personas podrían rodearlo. Me subí a una gran raíz y entre esa y otra, descubrí un agujero. Estaba seguro de que lo que asustaba tanto a mis animales provenía de allí. De manera que salté y me adentré en aquel enorme árbol.